El ciudadano atento
La cualidad más difícil
Dr. Luis Muñoz Fernández
Si lo que se dice sobre José Alberto Mújica Cordano, mejor conocido como El Pepe, es cierto, y aun cuando no fuese completamente cierto, hemos estado frente a uno de los muy pocos seres humanos que han encarnado la que para mí es la cualidad más escasa y la más difícil de alcanzar y mantener: la congruencia.
Como todos sabemos, Mújica fue uno de los presidentes más queridos y respetados de su país, y un líder político y social profundamente admirado en todo el mundo. Mújica falleció el pásado martes 13 de mayo de 2025 a resultas de las metástasis de un cáncer de esófago que venía padeciendo desde hacía meses. A lo largo de su vida y hasta la muerte El Pepe fue de una sola pieza.
Coherente con su línea de pensamiento y, sobre todo, de acción, incluso ante la mala noticia del tratamiento infructuoso que había recibido, decidió no someterse a más alternativas terapéuticas que, como sabemos objetivamente los médicos en estos casos, lo único que iban a ofrecerle era la prolongación de su agonía. A quienes quieran conocer un resumen de su intensa vida, les recomiendo que lean lo que escribió Martín Caparrós, otro condenado a muerte por una enfermedad incurable, en el periódico El País (link).
Cuando la clase política está hoy dominada por la soberbia, la hipocresía, el fanatismo, la ignorancia, la frivolidad, la insensibilidad, la codicia, la ineptitud, la mezquindad y la corrupción, por citar solamente algunas de las prendas de las que todos los días hacen gala gobernantes, legisladores y funcionarios de diversos niveles y pelajes, la de Mújica ha sido una vida insólita, un mentís a aquel mantra de Carlos Hank González al que tan fielmente se siguen acogiendo nuestros gobernantes y representantes populares: “Un político pobre es un pobre político”.
Mientras escribo estas líneas, veo el video de su funeral y no puedo sino emocionarme hasta lo más hondo al ver el homenaje que le hace la gente y la canción que entonan a los pies del Palacio Legislativo en Montevideo. Le cantan A Don José (1964), dedicada originalmente al prócer uruguayo José Gervasio Artigas:
“¿Ven a ese criollo rodear?, rodear, rodear
Los paisanos le dicen, mi general
Los paisanos le dicen, mi general
Va alumbrando con su voz, la oscuridad
Y hasta las piedras saben, a dónde va
Y hasta las piedras saben, a dónde va
Ven a los indios formar el escuadrón
Y aprontar los morenos, el corazón
Y aprontar los morenos, el corazón
Y de fogón en fogón se oye la voz
Si la patria me llama, aquí estoy yo
Si la patria me llama, aquí estoy yo”
José Mújica vivió y habló como pensó hasta el último momento de su vida. Errores los habrá tenido, sin duda, porque todos los humanos los cometemos. Por eso decía que “Triunfar en la vida no es ganar. Triunfar en la vida es levantarse y volver a empezar cada vez que uno cae”.
Y dijo también ante el diagnóstico fatal de su enfermedad: “No me voy, estoy llegando”.
Al acabar de cantar, de la multitud brotó espontáneo un grito unámine: ¡¡¡Gracias, Pepe!!!
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